lunes, 10 de diciembre de 2012

Gonzalez Ortiz Pablo Grupo:600

Pag: 173 La ladrona de libros
Giró en la esquina, hacia el número treinta y tres, resistiéndose a sonreír, resistieéndose a sollozar o siquiera a imaginar la salvación que podría estar aguardándolo. Se dijo que no corrían tiempos para abandonarse a la esperanza, aunque casi pudiera tocarla. La sentía cerca, en algún lugar fuera de su alcance; si embargo, en vez de dejarse convencer, volvió a repasar qué debía hacer si lo atrapaban en el último momento o si, por cualquier razón, dentro lo esperaba la persona equivocada.

lunes, 3 de diciembre de 2012

González Ortiz Pablo grupo:600

 PAG: 147
Ese día, mientras Liesel se deleitaba en la parte más fresca de la habitación, su estómago protestó, pero la mujer muda y derrotada no reacionó. Volvía a llevar puesto el albornoz y, aunque a veces observaba a la niña, nunca se detenía en ella demasiado tiempo. Por lo general, prestaba mayor atención a lo que tenía cerca, a algo ausente. La ventana estaba abierta de par en par, una boca cuadrada y fresca por la que de vez en cuando se colaba una ráfaga de aire.

lunes, 26 de noviembre de 2012

González Ortiz Pablo grupo:600

González Ortiz Pablo grupo: 600 La ladrona de libros pag130
Lo que no supo hasta mucho después es que, al cabo de pocos días, su padre cambiaría unos cuantos cigarrillos por otro libro, aunque no para ella. Hans llamó a la puerta de las oficinas del partido nazi de molching y aprovecho la ocasion para interesarse por su solicitud de afiliación. Después de debatir la cuestión, les entregó las cuatro cuartos que le quedaban y una docena de cigarrillos. A cambio, recibió un ejemplar usado de Mein Kampf.

lunes, 19 de noviembre de 2012

La ladrona de libros pag. 105

González Ortiz Pablo grupo:600 la ladrona de libros pag. 105
Trudy, o Trudel, como solían llamarla, era sólo unos pocos centímetros más alta que Rosa. Tenía el lamentable y patoso caminar de Rosa Hubermann, pero todo lo demás era mucho más dulce. Trabajaba de criada en la zona pudiente de Munich, así que estaba bastante harta de niños, pero siempre le dirigía a Liesel unas cuantas palabras acompañadas de una sonrisa. Tenía los labios suaves. Y la voz apagada.
Llegaron juntos en el tren de Munich. Las viejas tensiones no tardaron en aflorar

lunes, 5 de noviembre de 2012

González Ortiz Pablo pag 59 la ladrona de libros
En la fantasía de Liesel, esa noche la luna estaba zurcida al cielo, con puntadas de nube alrededor.
La bicicleta oxidada se detuvo y cayo sobre la valla del Hubert Oval, que Rudy saltó, Aterrizó al otro lado y fue corriendo con desgarbo hasta la linea de salida de los cien metros. A contunuacion, entusiasmado, hizo unos torpes estirmientos y dibujó unas marcas de salida en la tierra. A la espera de que llegara su turno, se paseó arriba y abajo, concentrándose bajo un firmamento oscuro, con la luna y las nubes obbservándolo atentamente.

lunes, 29 de octubre de 2012

La ladrona de libros página 27 GONZALEZ ORTIZ PABLO GRUPO:600


A la izquierda de Liesel, los sepultureros se frotaban las manos y se quejaban de la nieve y las condiciones en que tenian que trabajar <<Es duro cavar en el hielo >> y expresiones por el estilo.Uno de ellos no tendría mas de catorce años. Un aprendiz.Cuando se iba, al cabo de unos cuantos pasos, se le cayó un libro negro del bolsillo del abrigo sin que se diera cuenta.